La ola amarilla superó al proyecto misionerista (Por Jorge Mielniczuk)

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El triunfo de Juntos por el Cambio fue contundente en las ciudades de mayor conglomerado electoral, incluso en las localidades en donde no realizaron campaña ni siquiera las visitaron. Es la segunda derrota electoral del Frente renovador en elecciones  legislativas nacionales y la tercera derrota consecutiva en Oberá, en donde junto por el cambio, con dos sublemas más que el oficialismo, se impuso por 84 votos en la elección a la defensoría del pueblo y por algunos votos más a diputados provinciales; y este nuevo triunfo les deja entusiasmados con vistas a las elecciones a intendente y a gobernador en el 2023.

Terminada esta elección ya se comienza a hablar de la las posibles futuras candidaturas a intendente y a gobernador, mientras se siguen haciendo diferentes lecturas  sobre el resultado electoral, y a consecuencia de ello  pases de factura por los resultados adversos en algunos lugares. Evidentemente que hubo una polarización nacional entre Juntos por el Cambio y el Frente de Todos, y el Frente renovador al no tener una referencia nacional e intentar despegarse del gobierno nacional no pudo convencer y seducir al electorado con propuesta de mantener y fortalecer el bloque misionerista. Si bien la idea está instalada pero que no fue comprendida en su total dimensión por el electorado misionero que se quedó atrapado en la disputa de la ideada grita social nacional sin mucho análisis y miramientos. La idea era votar en contra del gobierno nacional, con argumentos o sin ellos y así lo hizo. 

Algunos analistas renovadores entienden que adjudicarles la responsabilidad por de la derrota electoral al intendente de Oberá Carlos Fernández, a Claudia Gauto y a Fernando Meza, es lo más fácil cuando ellos no decidieron por si mismos ser candidatos, sino que el espacio político fue el que los propuso y ellos aceptaron. Por consiguiente la derrota es del espacio político, más allá de los errores propios de los candidatos, como lo asumió el diputado electo Carlos Fernández, quien admitió que seguramente hubieron cosas que no se hicieron bien, porque en el caso e Oberá y Posadas obtuvieron menos votos que en las PASO, cuando la idea era ganar o por lo menos achicar la diferencia cosa que no ocurrió.

El resultado electoral también derrumba el mito de la meritocracia que defienden y reclaman  determinados sectores sociales; evidentemente los argumentos de los méritos solo sirven únicamente para atacar el concepto de comunidad y de igualdad social, digamos que se mide con varas diferentes. 

Otra de las cuestiones que causo sorpresa a propios y a extraños, fue que Juntos por el Cambio, logro triunfos en algunas localidades en donde no hicieron campaña, en donde estuvieron ausentes y ni siquiera pasaron por el lugar, es evidente que fue el resultado de la oleada nacional y la de seguir la línea del discurso nacional, y hacer una mínima referencia de los temas provinciales, porque la pelea nacional  se replicaba en los medios provinciales y mucho en las redes sociales, y en particular vía Whatsapp, con el cual se llega a los lugares más lejanos e inhóspitos  con noticias falsas, memes y todo tipo de descalificaciones y mentiras y sin posibilidad de defensa, alimentando el odio y la bronca que no es otra cosa que la famosa grieta que divide a los argentinos y permite manipular en la dirección que se pretende las mentes de los electores sin que estos lo puedan percibir.

La principal derrota se la llevo el Frente de Todos, perdió votos en relación a las PASO, era lo que se presagiaba y en el análisis del sector fue la de reconocer que la gente no la está pasando  bien económicamente porque al desastre económico que dejo a su paso  el gobierno Juntos por el Cambio, y a los tres mes de iniciado el gobierno se sumó la pandemia  que hizo estragos en los sistemas sanitarios y en particular en la economía mundial y no se pudo cumplir con las expectativas de recuperación económica que esperaban los argentinos.

El Frente Renovador ante el panorama adverso y la mala imagen del gobierno nacional busco despegarse de la imagen de ser aliados al gobierno nacional y que no fue posible porque que quedó en el subconsciente de los misioneros que apoyaron en la campaña presidencial, con la estrategia e la boleta corta en donde acompañaban la candidatura de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, y paralelamente proponían candidatos propios a diputados nacionales y que el resultado electoral los ubicó en el  tercer lugar. Y en esta ocasión salieron segundos pero volvieron a perder una banca nacional, con lo que pierden la mayoría en la legislatura nacional a manos de JxC que tendrá la mayoría con tres diputados y el Frente Renovador al igual que el Frente de Todos dos bancas.

Desde la conducción partidaria del gobierno provincial anunciaron que no cesaran en los  reclamos de las demandas de los misioneros e invitaron a los diputados de Juntos por el Cambio que se sumen a esos reclamos.  La idea es reunirse con los legisladores nacionales electos para que hacerles conocer sobre las demandas de los misioneros al gobierno nacional, incluso fueron invitados a integrar el sector del Neo Revisionismo, que seguramente no aceptaran. El conductor político de la renovación  Carlos Rovira, con suma astucia interpreto y auguro que con el triunfo de Juntos por el Cambio se esperaba que se traduzcan en soluciones y respuestas para los misioneros.