El que no trabaja no come, por Jorge Mielniczuk

0
359

Siempre fue el grito de guerra del liberalismo económico y del mercado de consumo, hoy enfrentada a la opción de vida o muerte. Y hoy cotiza en alza, por el momento, y hasta el final de la pandemia, la vida.

Y en verdad muchos se podrían morir de otras patologías u accidentes y no del afamado coronavirus, pero el temor a contraer el virus y relacionarlo directamente con la muerte, se les reduce el todo a la nada.

Una de las cuestiones más difíciles de prever a futuro es cuál será el comportamiento y la reacción de la población a nivel mundial por efecto de la pandemia.

Y es ahí donde comienzan a tallar las estrategias a futuro para que las personas vayan ambientándose y aceptando las consecuencias ya planificadas y a programas para el corto y mediano plazo, cuando no condenando el futuro por el párate económico y poniendo en competencia y enfrentando a la economía con la salud, quedando, no siempre, a elección de la gente que es lo que prioriza y le da más importancia.

En el comienzo de la cuarentena y aislamiento, la salud estaba por encima de toda cuestión económica, pero con el correr de los días el pensamiento fue cambiando a medida que los recursos económicos fueron disminuyendo y el aislamiento social extendiéndose. En gran medida por las necesidades propias de las personas que dependen de su trabajo diario para sostenerse económicamente y, por otro lado, por la presión y el miedo que se infunde de que cuanto más se extienda la inmovilización de todo el aparato predictivo, las consecuencias serán mucho más graves. Sin dejar de ser una verdad, se sabe que la actividad económica retomará su nivel de actividades y de consumo en forma inmediata, no así la del mercado laboral.

Hoy varios sectores de la economía, en particular los cuentapropistas, que están presionando para poder trabajar, sino no comen, no pueden pagar los servicios, en algunos casos empleados precarizados.

Y en ésta, están desde albañiles, peluqueros, taxistas, médicos y otras tantas profesiones que no son beneficiarios de la ayuda social de los 10 pesos del Estado nacional, y que además, le son insignificantes, pero hoy día toda ayuda sirve.

Mientras observan que toda la ayuda está enfocada solamente a los sectores de menores recursos, como debe ser, pero esa franja, de la económica que se autosustentan y aportan, no tienen respuestas apropiadas del Estado, quedando en los recuerdos selectivos de la memoria la repetida frase: “el que no trabaja no come”

Crece la credibilidad política y molesta

La decisión de privilegiar la vida por sobre la actividad económica, ha tenido muy buenos resultados en la imagen política hasta ahora, situación que preocupa a los sectores opositores que para ser visibles y no quedar al margen buscan atacar las medidas gubernamentales y luego quedan enredados en sus propias palabras y acciones.

Ejemplo de ello fue el pedido de diputados de Juntos por el Cambio en Misiones, que solicitaron que los diputados provinciales donen el 50 por ciento de sus dietas, y la respuesta del presidente de la Legislatura Carlos Rovira, fue la de donar la totalidad de sus haberes, al igual que el gobernador Oscar Herrera Ahuad, quienes invitaron a sus ministros a tomar idéntica actitud, en los tres poderes del Estado.

Idéntica situación ocurrió en Oberá donde el Intendente Carlos Fernández y sus secretarios decidieron donar sus sueldos, sumado al aporte de los concejales oficialistas y opositores.

A nivel nacional se dieron a conocer diferentes tipos de encuestas que posicionan al presidente Alberto Fernández, con una imagen positiva del 83 por ciento y una aceptación de sus medidas ante la pandemia de hasta un 92 por ciento. Esto, sin dudas, preocupa a los sectores de oposición porque los deja totalmente fuera de la escena política y es donde entran a tallar las operaciones políticas mediáticas centralizadas en multimedios de Clarín, encargado de buscarle las vueltas de ponerle títulos y en situaciones confusas al gobierno nacional.

A tal punto llegan las operaciones mediáticas, que no dudaron en hablar del Papa Francisco, a quien mostraban en Semana Santa en una foto solitaria, para titular que el líder católico está solo y debilitado ante la pandemia. Esto luego de que el Papa hablara de la necesidad de que los sectores empresarios no sean miserables, en consonancia con el presidente argentino, y obviamente el multimedio salió a castigarlo al sumo pontífice.

También se ensañaron con el conductor Marcelo Tinelli, quien acompañó las medidas políticas del gobierno nacional y a pesar de pertenecer al multimedio, también fue castigado, para que quede bien en claro que los que acompañan al gobierno nacional serán castigados por el multimedio sin importar quienes sean o si son parte de la corporación mediática. Tinelli, quien se sintió atacado y perseguido, advirtió públicamente que Clarín, miente. Cosa que no es ninguna novedad.

Tanto a nivel nacional como provincial y local se reconocen que las medidas tomadas son las correctas en el manejo de la pandemia al observar lo que ocurre en países como el EEUU, Brasil, Italia, Francia, España y Ecuador cuyos líderes políticos privilegiaron lo económico por sobre la salud y hoy están pagando las consecuencias con una gran cantidad de contagiados y muertos. Además de ser fuertemente cuestionados por sus conciudadanos por no tomar decisiones políticas en proteger la salud de la población.

En el plano local el intendente Carlos Fernández, viene desde principios de su segundo mandato concentrando su accionar en torno a la cuestión de la salud, desde fin y principio de año con el tema dengue, en donde se descontroló y los niveles de contagios fueron muy superiores a las esperadas.

Para el caso de la pandemia fue tomando medias restrictivas más determinantes y firmes en el cierre de los locales y los controles de ingresos y de circulación como también la actividad comercial, acentuándola en este tramo de la cuarentena a restringir la circulación según el número de terminación del DNI, temiendo en cuenta que a partir de la próxima semana se iniciarán varios pagos, entre ellos el ingreso de emergencia familiar (IFE) que para la provincia de Misiones significará poner en circulación unos 2600 millones de pesos, lo que provocará un gran movilización de personas y actividades comerciales que se busca atenuar con la medida restrictiva a fin de evitar la aglomeración de personas y posibles contagios.

Como molesta el pago del IFE, desde la semana pasada y esta, continúa la desvirtuación vía redes sociales a los que cobrarán los famosos 10 mil pesos, a quienes también se les debe castigar para cuestionar al gobierno.

Jorge Mielniczuk