Criptomonedas verdes: lanzaron la divisa virtual de la selva misionera

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El universo de las criptomonedas expandió sus horizontes hacia nuevas fronteras de la acuñación digital. Lanzaron en el país GBMcoin, una divisa respaldada con terrenos de la selva paranaense, en la provincia de Misiones.

Se trata de un proyecto global – disponible en la Argentina y en el próximo mes en 160 países – que innova en el capitalismo ecológico, la idea de hacer negocios con una mirada sustentable, sin perder el eje de lograr rentabilidad en el camino. Ya se emitieron 245 millones de monedas, que equivalen a 24.500 hectáreas destinadas a la reforestación de la zona tropical del noroeste de la Argentina.

“La criptomoneda se parece más a un stablecoin asociada a un activo como el oro, pero la relación en este caso es el capital natural preservado de un metro cuadrado de selva. Tiene ese respaldo para la remediación del medio ambiente. Ahora estamos en proceso de empezar a emitir créditos de carbono”, dice Juan Núñez, responsable en la Argentina de GBMcoin, la moneda de origen estonio, que se propuso reducir el impacto ambiental en el mundo.

En el caso de Misiones, se trata de 24.500 hectáreas ya arrendadas en la zona de San Pedro, dentro del cual aún funciona un aserradero forestal sobre 2.000 hectáreas.Se trata de Forestal Belga, desde hace años en venta, que posee una superficie que equivale a un tercio del Parque Nacional Iguazú y un diez por ciento de la Reserva de la Biósfera de Yabotí. El contrato de arrendamiento de la propiedad se firmó por dos años con opción de extenderlo.

La propiedad posee una ubicación estratégica para la conectividad del Parque Provincial Piñalito y la Reserva de Biósfera Yabotí, partes del Corredor Verde de Misiones. Conserva una superficie cercana a las 22.000 hectáreas de selva de serranías con araucaria, con distintos grados de conservación, pero siempre con un dosel arbóreo continuo.

En las finanzas cripto, las divisas como Bitcoin, con alta volatilidad, se distinguen de las stablecoins. Las primeras son muy sensibles al humor del mercado mientras que las segundas se respaldan en un activo fijo para reducir ese riesgo. Pueden ser metales preciosos o dólares que funcionan de garantía para dar mayor seguridad a los inversores. En el último tiempo emergió una nueva generación de monedas ancladas al “capital natural”, un concepto introducido por las Naciones Unidas para cuantificar el valor de los recursos naturales y su impacto en la economía mundial.

GBM es una divisa emitida por Heimdall Technologies OÜ, una empresa con sede en Estonia. Para emitir, compra terrenos de zonas afectadas alrededor del planeta. La selección se limita a tierras privadas (no pueden ser parques nacionales o sujetas a protección estatal), que estén siendo explotadas. Es necesario que haya actividad forestal de por medio, como la resiembra y tala de árboles para la venta. Además tienen que estar libre de ocupación y haber entrado en un rango de incendio forestal en los últimos 20 años.

Con las parcelas, la compañía emite las criptomonedas durante un periodo de capitalización en el que recauda fondos. Los inversores no pueden desprenderse de su compra por seis meses mientras la zona es reforestada. Cada GBMcoin tiene un valor de US$1,09 y la adquisición mínima es de 100 dólares.

Los terrenos que respaldan la emisión son los primeros del millón de hectáreas de zonas afectadas en el mundo que la compañía pretende remediar en 10 años. “Después del tiempo en el que se repare el ambiente, la tierra se donará a la provincia de Misiones, no se la queda la compañía”, dice Núñez.

El GBMcoin es un token desarrollado dentro de la red Ethereum, el mayor competidor de Bitcoin. Cada unidad equivale a un metro cuadrado de selva paranaense y no está prevista la posibilidad que quien la compre sea dueño de ese terreno. El activo funciona de garantía que asegura la liquidez de los compradores en el hipotético escenario que la empresa quiebre o se dispare una corrida de la moneda.

En enero de 2022 se va a poder intercambiar la divisa por dinero, ya sea dólares, euros o cualquier criptomoneda. Desde la empresa esperan que el precio escale a US$3,86 dólares en la última etapa de capitalización.

Los terrenos que respaldan la emisión son los primeros del millón de hectáreas de zonas afectadas en el mundo que la compañía pretende remediar en 10 años. “Después del tiempo en el que se repare el ambiente, la tierra se donará a la provincia de Misiones, no se la queda la compañía”, dice Núñez.

A medida que la selva sea reparada, la empresa va a emitir bonos de carbono, un instrumento que introdujo el tratado de Kioto, el acuerdo mundial sobre el cambio climático. A partir del 2023 y de ahí todos los años emitirá los bonos verdes que las empresas pueden comprar para compensar el impacto ambiental generado por sus industrias. Los propietarios de GBMcoin van a poder adquirirlos previo a su salida al mercado con 50% de descuento equivalente a la cantidad de metros cuadrados que tengan por cada criptomoneda comprada.

La empresa dirige sus ventas a los inversores cripto, a las corporaciones que tienen que reducir su impacto ecológico, y aquellas personas que busquen invertir en el planeta a la vez que hacen un negocio.

La Nación.